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Historias que merecen ser contadas
Katherina Rehfeldt — Mamá de Heidy y Dayana
Desde que soñaba con ser mamá, imaginaba cómo sería ese amor del que todos hablaban. Y aunque el camino fue distinto al que alguna vez pensé, hoy entiendo que hay encuentros que están destinados desde mucho antes...
Desde que soñaba con ser mamá, imaginaba cómo sería ese amor del que todos hablaban. Y aunque el camino fue distinto al que alguna vez pensé, hoy entiendo que hay encuentros que están destinados desde mucho antes, y el encuentro con nuestras hijas llegó para transformarlo todo.
Mientras atravesábamos un proceso de fertilidad, también comenzamos un proceso de adopción, con la intención de abrir caminos y confiar en que, al andar, encontraríamos nuestro destino. Y así fue, porque cada paso nos fue llevando con claridad hacia ellas.
Conocimos a nuestras hijas un 9 de abril y, casi tres meses después, nos subíamos a un avión con nuestra familia al fin completa. Ellas saben que desde el momento en que empezamos a buscarlas, el deseo de tenerlas ya era inmenso. Antes de conocerlas, yo ya las había soñado y una vez que las vi, mi corazón no volvió a ser igual.
Este año cumplimos cinco años aprendiendo a admirar la belleza en lo simple, a vivir con más sensibilidad, a escuchar más, a ser más pacientes, a vencer retos, a abrazar logros, a atravesar miedos y a descubrir que una familia también se construye desde el corazón. Poco a poco, entre momentos cotidianos, risas, lágrimas, aprendizajes y amor, hemos ido encontrándonos y fortaleciendo lazos que perduren.
Hoy no puedo imaginar mi vida sin ellas. Mis hijas me dieron la oportunidad de ser mamá y por ellas voy a estar agradecida siempre.
Mariela
Viví un amor de cuento con mi esposo Franklin, 18 años llenos de amor, enseñanzas y construcción. Tuvimos tres hermosas hijas Sofia y nuestras gemelas Mia y Sol...
En enero del 2024 supimos que algo no estaba bien. Actuamos rápido y nos encontramos contra la mayor batalla que nos había tocado vivir juntos: tenía Cáncer, un Liposarcoma desdiferenciado en Grado 3. Fueron 10 meses llenos de significado, de amor a la vida, de lucha, de miedo, esfuerzo y entrega. Luego de 2 quimios, 2 radioterapias, una cirugía enorme, 2 nuevas quimios y una lobectomía, con una sonrisa en los labios mi amor, mi guerrero se fue.
He aprendido que la vida es el gran regalo. Hoy sé que darlo todo no es una garantía de que todo saldrá como esperas, pero darlo todo siempre te permite vivir plena, sin pendientes y abierta a recibir todo lo que la vida nos da. Ese es el último regalo que mi amor me dio: valorar la vida, ser plena y darle mi amor y energía a todo lo que me llene de verdad.
La marca
"Crear se convirtió en sanación. Cada joya empezó a nacer desde la memoria, desde el amor que permanece."
PACAY nació como el juego de una niña que soñaba con crear. Con el tiempo creció junto a ella y se transformó en algo más profundo — un espacio donde las emociones encuentran forma.
Cuida tu joya
Con estos cuidados tu pieza Pacay te acompañará por mucho tiempo.
Joyería de autor · Hecho a mano en Bolivia
La marca
"Crear se convirtió en sanación. Cada joya empezó a nacer desde la memoria, desde el amor que permanece."
PACAY nació como un juego: el sueño de una niña que quería crear, llenar la vida de colores y de brillo. Era un espacio libre y luminoso donde sus manos podían imaginar sin miedo y su corazón creía que todo era posible.
Con el tiempo, esa niña creció, y la vida comenzó a mostrarle el amor y las sombras, siempre entrelazados. PACAY también creció con ella y dejó de ser solo un juego para convertirse en un lugar seguro, un espacio donde podía volver a sí misma y sostenerse en medio de los cambios.
Pero llegó un momento en el que el dolor fue demasiado grande. La partida de su madre abrió una herida profunda, y en medio del duelo, crear dejó de sentirse posible. Las manos se detuvieron, el brillo se apagó, y PACAY quedó en silencio, acompañando esa ausencia.
Alejarse fue parte del proceso. Sin embargo, el amor no desaparece: se transforma. Y poco a poco, PACAY volvió a llamar, no como antes, sino desde un lugar más profundo.
Crear se convirtió en sanación. Cada joya empezó a nacer desde la memoria, desde el amor que permanece, y también desde una certeza: así como su historia merecía ser honrada, existían muchas otras historias que también necesitaban ser vistas, sentidas y contadas.
Hoy, PACAY no es solo una marca de joyas. Es una historia de amor que trasciende la pérdida, un recordatorio de que incluso después del dolor se puede volver a brillar.
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